martes, 3 de mayo de 2011

Las rutinas de los niños I. Sueño y alimentación.

Ya hable de las rutinas. A mi me parecen importantes, y creo que a mis peques les vienen bien. Pero también creo que las rutinas están para poder salirse de ellas.

Siempre que hemos empezado una rutina ha sido por una necesidad de ellas, hemos ido poco a poco planteandoselo como un juego o como algo bueno para ellas, haciendolas participes en la medida de sus posibilidades, hemos tratado de ser constantes y lo hemos hecho con todo nuestro cariño. Hasta que la rutina se ha convertido en un hábito, hasta que lo han interiorizado.
Al tiempo también hemos salido de esa rutina, para que comprendieran que, en ocasiones, las cosas pueden ser de otro modo. Para que fueran flexibles.

Quizá las primeras rutinas hayan sido relativas al sueño y a la alimentación. Considero que un buen hábito respecto al descanso y a la alimentación es fundamental para el desarrollo del niño. 
Ellas están acostumbradas a que se respeten sus horas de ir a dormir la siesta matinal (solo Pirata), la siesta de después de comer y la hora de dormir "hasta mañana". Son excepcionales los días en que nos lo saltamos, pero los hay. Solo durante la noche se respeta el silencio y la oscuridad. Y sus horas del desayuno, la comida, la merienda y la cena. Trato que el ambiente sea tranquilo, desayunamos en familia cuando los horarios lo permiten, comemos juntos los fines de semana y cenamos juntos casi siempre. La merienda a veces se convierte en un picoteo por la calle para seguir con las actividades diarias. Intento que coman alimentos variados, que prueben lo que se les ofrece, que cogan bien los cubiertos, coman con la boca cerrada, se sienten bien...

Otra cosa es conseguirlo. A pesar de la diferencia de edad puedo decir que con un año Pirata come más (en valor absoluto) que Dulçura a punto de cumplir cuatro. Cada uno tiene sus necesidades y sus ritmos. Eso lo he aprendido con el tiempo. 
La alimentación de la mayor ha sido mi calvario. La teta no funcionó, por mi inexperiencia, y como no cogía peso empezamos con los biberones de refuerzo a los tres meses. Tampoco los tomaba. A los siete meses ni rastro de lactancia materna. La alimentación complementaria también fue mal. Ni fruta, ni verdura, ni carne, ni pescado, ni hecho en casa, ni comprado, ni jugando, ni... La mayor no necesita comer demasiado, pero eso lo se ahora. Aunque nunca la he forzado directamente, si he usado todas las artimañas que se me han ocurrido para que comiera. Solo han aportado sufrimiento y problemas, incluso vómitos, no han servido de nada. Es una niña sana y fuerte, con una actividad propia de su edad, pero no debe necesitar demasiado.
La rutina de la comida comienza poniendo la mesa, ella es la ayudante. Trato de ponerle poca cantidad en el plato, darle los alimentos que le gustan y que pruebe lo que comemos los demás aunque la cantidad sea ridícula. Si tiene hambre ya pedirá.
Con la peque ha sido diferente desde el primer día. Teta a tutiplén, no se saltaba una toma ni loca. La alimentación complementaria va bien: fruta, verdura, carne, pescado, huevo, legumbre... Ahora mordisquea todo lo que le damos, y de echo hay que tener cuidado, porque si delante de ella comemos algo que no debe (frutos secos, patatas de bolsa...) quiere y si no se lo damos se enfada.

Dejo para otro momento el sueño, y el aseo, y el cole, y tantas otras rutinas diarias.

P. D. Albertina desde De Chupetes y babas me ha dado un premio, en cuanto tenga un rato lo pongo. Gracias

2 comentarios:

Albertina dijo...

Ay, me suena, me suena... Valeria siempre ha comido poco, al principio me desesperaba, hasta que entendí que comía lo que necesitaba, ni más ni menos. Y que no todos los niños son iguales y que las tablas de alimentación según edades para un niño pueden ser demasiado y para otro, escasas... desde entonces, nos va mucho mejor :D

Anónimo dijo...

Las rutinas si que son importantes, a mi me lo parecían, pero ahora como abuela me encanta saltarmelas. un beso para todas las mamas que estais educando el futuro