Parece mentira. Hace cuatro días me pasaba horas mirando a mi bebé, hace dos días mi bebé empezaba en la guarde y ayer mismo compraba el uniforme para empezar "tres años", en el cole de mayores. Hoy es el último día de clase.
Aún recuerdo su primer día en el cole de mayores. Su camiseta blanca inmaculada, su pantaloncito corto (a medio camino entre la rodilla y el tobillo) y su enorme babi, con el que parecía una fantasmilla vestida de presidiaria. Recuerdo su emoción al salir de casa, queriendo llevar todas las mochilas, libros y demás aperos necesarios para enfrentarse a sus tareas escolares. Y nuestros nervios... Acompañada por papá y mamá, mientras la iaia se quedaba en casa con Pirata, esperando una llamada que informase de la marcha del acontecimiento. El padrino y la tía estarían allí a su llegada. Recuerdo el trayecto en el autobús, eterno para ella, demasiado corto para los nosotros. Las escaleras que la llevaban hasta su clase, la rápida despedida en la puerta, su enorme sonrisa. Y mis lágrimas.
Entró contenta, nerviosa, expectante... Pasó un buen día, de presentaciones, juegos... Hasta comió lo que le pusieron. Todo el día con un brillo especial en los ojos. Tras toda la mañana mirando el reloj, cuando llegó la hora, fuí a buscarla, con una enorme sonrisa. Y encontré sus lágrimas.
Salió llorando, debe ser la única niña del mundo que lloró porque se había terminado su primer día de colegio. O soy muy mala madre o la motivé demasiado.
miércoles, 22 de junio de 2011
lunes, 20 de junio de 2011
Inteligencias multiples.
Howard Gardner, autor de la teoría de las inteligencias múltiples, ha recibido recientemente el Premio Príncipe de Asturias en Ciencias Sociales.
Inteligencia. ¿Qué es la inteligencia? Muchas teorías pero ninguna aceptada por todos.
Teoría triárquica de la inteligencia
Robert J. Sternberg estableció tres categorías para describir la inteligencia:
Inteligencia componencial-analítica: la habilidad para adquirir y almacenar información.
Inteligencia experiencial-creativa: habilidad fundada en la experiencia para seleccionar, codificar, combinar y comparar información.
Inteligencia contextual-práctica: relacionada con la conducta adaptativa al mundo real.
Inteligencia emocional
Daniel Goleman publicó en 1995 el libro "Inteligencia emocional", que adquirió fama mundial, aunque fueron Peter Salowey y John D. Mayer los que acuñaron la expresión, seguro relacionada con el concepto de inteligencia social de Edward Thorndike de 1920.
Para Goleman la inteligencia emocional es la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos, y la habilidad para manejarlos. Considera que la inteligencia emocional puede organizarse en cinco capacidades: conocer las emociones y sentimientos propios, manejarlos, reconocerlos, crear la propia motivación, y manejar las relaciones.
Teoría de las inteligencias múltiples
Gardner da un enfoque diferente a la inteligencia que implica una enseñanza flexible, ya que propone una inteligencia formada por diferentes bloques o áreas, independientes entre sí, situadas incluso en diferentes partes del cerebro.
Quizá una de las ideas de Gardner que más me llama la atención sea:
" Nuestro sistema para implementar las Inteligencias Multiples está dedicado a estimular las potencialidades en los niños en un clima activo y afectivo como lo exige el siglo XXI." Estimular y afectividad, creo que es lo fundamental para los niños.
Ocho inteligencias, o más, ya que si la inteligencia sirve para resolver problemas lo normal es que existan varias clases de habilidades específicamente generadas para cada desafío. Estas son:
LINGÜÍSTICA
La capacidad de comunicarse ya sea con ingenio, precisión o persuasión.
LÓGICO-MATEMÁTICA
Rapidez en la resolución de problemas con numerosas variables o capacidad de abstracción.
ESPACIAL
Capacidad de orientarse, percibir líneas, formas, figuras y colores en el espacio y comprender las relaciones entre ellos.
MUSICAL
Sensibilidad para captar, reproducir o inventar ritmos, tonos...
CORPORAL
Coordinación, equilibrio y secuencias de acciones y precisión en el movimiento.
INTRAPERSONAL
Conocimiento de uno mismo que permite interpretar sentimientos, emociones y conductas. (concepto que entronca con la inteligencia emocional)
INTERPERSONAL
La empatía, las relaciones sociales. Deteccion del estado de ánimo del otro o de sus intenciones ocultas.
NATURALISTA (esta la añadió unos años después)
Apreciación de fenómenos del mundo natural.
Evidentemente esta teoría también tiene sus detractores. Según Gardner las diferentes inteligencias son autónomas, pero existen pruebas de la correlación entre, por ejemplo, las aptitudes lingüísticas y las lógico-matemáticas. Además no hay evidencias de que cada inteligencia tenga un espacio físico en el cerebro. La psicometría tampoco dispone de instrumentos fiables para medir cada tipo de inteligencia.
Pero hay algo en esta teoría que me gusta. Sus ideas han creado la necesidad de trabajar todas las inteligencias, mediante aprendizajes originales y atenciones personalizadas.
"El propósito de la educación es lograr que las personas quieran hacer lo que deben hacer." Howard Gardner.
Inteligencia. ¿Qué es la inteligencia? Muchas teorías pero ninguna aceptada por todos.
Teoría triárquica de la inteligencia
Robert J. Sternberg estableció tres categorías para describir la inteligencia:
Inteligencia componencial-analítica: la habilidad para adquirir y almacenar información.
Inteligencia experiencial-creativa: habilidad fundada en la experiencia para seleccionar, codificar, combinar y comparar información.
Inteligencia contextual-práctica: relacionada con la conducta adaptativa al mundo real.
Inteligencia emocional
Daniel Goleman publicó en 1995 el libro "Inteligencia emocional", que adquirió fama mundial, aunque fueron Peter Salowey y John D. Mayer los que acuñaron la expresión, seguro relacionada con el concepto de inteligencia social de Edward Thorndike de 1920.
Para Goleman la inteligencia emocional es la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos, y la habilidad para manejarlos. Considera que la inteligencia emocional puede organizarse en cinco capacidades: conocer las emociones y sentimientos propios, manejarlos, reconocerlos, crear la propia motivación, y manejar las relaciones.
Teoría de las inteligencias múltiples
Gardner da un enfoque diferente a la inteligencia que implica una enseñanza flexible, ya que propone una inteligencia formada por diferentes bloques o áreas, independientes entre sí, situadas incluso en diferentes partes del cerebro.
Quizá una de las ideas de Gardner que más me llama la atención sea:
" Nuestro sistema para implementar las Inteligencias Multiples está dedicado a estimular las potencialidades en los niños en un clima activo y afectivo como lo exige el siglo XXI." Estimular y afectividad, creo que es lo fundamental para los niños.
Ocho inteligencias, o más, ya que si la inteligencia sirve para resolver problemas lo normal es que existan varias clases de habilidades específicamente generadas para cada desafío. Estas son:
LINGÜÍSTICA
La capacidad de comunicarse ya sea con ingenio, precisión o persuasión.
LÓGICO-MATEMÁTICA
Rapidez en la resolución de problemas con numerosas variables o capacidad de abstracción.
ESPACIAL
Capacidad de orientarse, percibir líneas, formas, figuras y colores en el espacio y comprender las relaciones entre ellos.
MUSICAL
Sensibilidad para captar, reproducir o inventar ritmos, tonos...
CORPORAL
Coordinación, equilibrio y secuencias de acciones y precisión en el movimiento.
INTRAPERSONAL
Conocimiento de uno mismo que permite interpretar sentimientos, emociones y conductas. (concepto que entronca con la inteligencia emocional)
INTERPERSONAL
La empatía, las relaciones sociales. Deteccion del estado de ánimo del otro o de sus intenciones ocultas.
NATURALISTA (esta la añadió unos años después)
Apreciación de fenómenos del mundo natural.
Evidentemente esta teoría también tiene sus detractores. Según Gardner las diferentes inteligencias son autónomas, pero existen pruebas de la correlación entre, por ejemplo, las aptitudes lingüísticas y las lógico-matemáticas. Además no hay evidencias de que cada inteligencia tenga un espacio físico en el cerebro. La psicometría tampoco dispone de instrumentos fiables para medir cada tipo de inteligencia.
Pero hay algo en esta teoría que me gusta. Sus ideas han creado la necesidad de trabajar todas las inteligencias, mediante aprendizajes originales y atenciones personalizadas.
"El propósito de la educación es lograr que las personas quieran hacer lo que deben hacer." Howard Gardner.
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jueves, 16 de junio de 2011
Cuando tenga dieciocho años...
Las conversaciones matutinas en el autobús cuando vamos al cole dan para mucho. Con cuatro años peque nos sorprende cada día con conversaciones interesantísimas.
Desde que un día su tía puso en los dieciocho años la edad para pintarse las uñas la enana idealizó la mayoría de edad. Dieciocho son los años para hacer todo aquello que sabe que aún es pequeña para hacer. Dieciocho son los años que tenemos todos los mayores, bueno, mi suegro tiene más de dieciocho.
Pues eso, en el autobús, reflexión del día:
Cuando tenga dieciocho años me voy a pintar las uñas, me voy a sentar sola en el autobús. Y las de los pies. Además voy a conducir y ya "poderé" planchar, pero sin quemarme. Porque cuando tenga dieciocho años ya tendré cuidado.
¿?
Desde que un día su tía puso en los dieciocho años la edad para pintarse las uñas la enana idealizó la mayoría de edad. Dieciocho son los años para hacer todo aquello que sabe que aún es pequeña para hacer. Dieciocho son los años que tenemos todos los mayores, bueno, mi suegro tiene más de dieciocho.
Pues eso, en el autobús, reflexión del día:
Cuando tenga dieciocho años me voy a pintar las uñas, me voy a sentar sola en el autobús. Y las de los pies. Además voy a conducir y ya "poderé" planchar, pero sin quemarme. Porque cuando tenga dieciocho años ya tendré cuidado.
¿?
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martes, 14 de junio de 2011
Se acabó el colecho.
Hace unos días que tenemos la cama familiar para nosotros solos, como cuando años atrás comenzó nuestra historia.
Cuando nació Dulçura teníamos preparada su habitación: cambiador, muñequitos, moisés, cremas y ungüentos, cama... Pero desde el primer día llevábamos el moisés a nuestra habitación por las noches. Al principio nos daba un poco de miedo practicar el colecho toda la noche, a pesar de saber que es seguro si se toman ciertas medidas por lo que nos resultaba cómodo tener un lugar donde ella durmiera y nosotros pudieramos ver si respiraba casi sin levantarnos o tenerla cerca si necesitaba teta o mimos.
A los tres meses empezamos a dejar el moisés en la habitación de la niña, la acostábamos allí hasta que nosotros nos íbamos a la cama. Ella no solía hacer tomas nocturnas y si por la noche se despertaba nos la llevabamos a nuestra cama y hasta el día siguiente. Después pasó a la cuna y más tarde a la cama. Excepto una temporada que tuvo dificultades para dormir ya fuera en la cuna, en nuestra cama, en brazos o en cualquier otro sitio, nunca nos ha necesitado demasiado a esa hora.
Con Pirata repetimos la operación. Dulçura ya dormía en su cama desde hacía meses y aunque el moisés estaba en su habitación durante el día por la noche lo llevábamos junto a nuestra cama. Los primeros días Pirata pasaba en el moisés muchos ratos, y cuando quería teta la metíamos en nuestra cama. Poco a poco el moisés empezó a quedarse en la habitación de las niñas y la peque a dormir en nuestra cama. Ella si ha sido de tomas nocturnas, dos o tres hasta los siete u ocho meses, por lo que hemos compartido muchas noches piel con piel.
En alguna ocasión, no demasiadas, la mayor también ha requerido la cama familiar. Tenemos una cama de 1,50 y nosotros somos tamaño S, pero nos hemos visto un poco achuchados. En estos casos la solución han sido las camas musicales: papá y mayor en la cama de las niñas y mamá y peque en la cama familiar; mamá y mayor en la cama familiar y peque en la de su hermana con papá... En función de lo que pasara cada noche, de la teta, las pesadillas y demás, cada uno buscaba un sitio en el que descansar un rato.
Desde hace un mes peque hace su última toma sobre la una de la noche y se queda en su cuna hasta por la mañana.
Ahora hemos cambiado de modalidad. La cama familiar solo lo es cuando alguien necesita cariño o mimos, por alguna pesadilla o por no encontrarse bien o porque sí. Las niñas son bienvenidas si lo necesitan, pero... cada vez lo necesitan menos.
En realidad solo hace unas semanas que las dos duermen del tirón, y de echo, cuando no es una es otra y cuando no las dos las que quieren un mimo, agua... pero ya echo de menos los movimientos nocturnos. Nos estamos quedando sin bebé otra vez.
Aunque no viviré esos despertares, las noches en vela... tengo la inmensa suerte de estar esperando a mi sobrina, lo que implicará, de nuevo, un bebé en casa. Un bebé de los que no se mueven y no hacen nada. Un bebé de los que te llenan solo con mirarlo. Un bebé por el que no parece que pasen las horas, hasta que de repente se sienta, camina y te dice adios. Solo quiero que la experiencia me sirva para disfrutar cada segundo, porque sé que pasan muy rápido.
Cuando nació Dulçura teníamos preparada su habitación: cambiador, muñequitos, moisés, cremas y ungüentos, cama... Pero desde el primer día llevábamos el moisés a nuestra habitación por las noches. Al principio nos daba un poco de miedo practicar el colecho toda la noche, a pesar de saber que es seguro si se toman ciertas medidas por lo que nos resultaba cómodo tener un lugar donde ella durmiera y nosotros pudieramos ver si respiraba casi sin levantarnos o tenerla cerca si necesitaba teta o mimos.
A los tres meses empezamos a dejar el moisés en la habitación de la niña, la acostábamos allí hasta que nosotros nos íbamos a la cama. Ella no solía hacer tomas nocturnas y si por la noche se despertaba nos la llevabamos a nuestra cama y hasta el día siguiente. Después pasó a la cuna y más tarde a la cama. Excepto una temporada que tuvo dificultades para dormir ya fuera en la cuna, en nuestra cama, en brazos o en cualquier otro sitio, nunca nos ha necesitado demasiado a esa hora.
Con Pirata repetimos la operación. Dulçura ya dormía en su cama desde hacía meses y aunque el moisés estaba en su habitación durante el día por la noche lo llevábamos junto a nuestra cama. Los primeros días Pirata pasaba en el moisés muchos ratos, y cuando quería teta la metíamos en nuestra cama. Poco a poco el moisés empezó a quedarse en la habitación de las niñas y la peque a dormir en nuestra cama. Ella si ha sido de tomas nocturnas, dos o tres hasta los siete u ocho meses, por lo que hemos compartido muchas noches piel con piel.
En alguna ocasión, no demasiadas, la mayor también ha requerido la cama familiar. Tenemos una cama de 1,50 y nosotros somos tamaño S, pero nos hemos visto un poco achuchados. En estos casos la solución han sido las camas musicales: papá y mayor en la cama de las niñas y mamá y peque en la cama familiar; mamá y mayor en la cama familiar y peque en la de su hermana con papá... En función de lo que pasara cada noche, de la teta, las pesadillas y demás, cada uno buscaba un sitio en el que descansar un rato.
Desde hace un mes peque hace su última toma sobre la una de la noche y se queda en su cuna hasta por la mañana.
Ahora hemos cambiado de modalidad. La cama familiar solo lo es cuando alguien necesita cariño o mimos, por alguna pesadilla o por no encontrarse bien o porque sí. Las niñas son bienvenidas si lo necesitan, pero... cada vez lo necesitan menos.
En realidad solo hace unas semanas que las dos duermen del tirón, y de echo, cuando no es una es otra y cuando no las dos las que quieren un mimo, agua... pero ya echo de menos los movimientos nocturnos. Nos estamos quedando sin bebé otra vez.
Aunque no viviré esos despertares, las noches en vela... tengo la inmensa suerte de estar esperando a mi sobrina, lo que implicará, de nuevo, un bebé en casa. Un bebé de los que no se mueven y no hacen nada. Un bebé de los que te llenan solo con mirarlo. Un bebé por el que no parece que pasen las horas, hasta que de repente se sienta, camina y te dice adios. Solo quiero que la experiencia me sirva para disfrutar cada segundo, porque sé que pasan muy rápido.
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lunes, 13 de junio de 2011
Técnicas de cepillado de dientes
Cuando los niños son pequeños hay que cepillarles los dientes y poco a poco ellos irán colaborando hasta aprender a hacerlo solos. En cualquier caso es importante conocer las diferentes técnicas de cepillado para que, además de limpiarles bien los dientes, seamos capaces de enseñarles a ellos a hacerlo correctamente. Dos o tres minutos son suficientes y un reloj de arena les ayuda a controlar el tiempo.
Un cepillado incorrecto es perjudicial para los dientes. Los movimientos en sentido horizontal, hacia uno y otro lado, no solo no eliminan la placa bacteriana sino que además dañan los dientes e irritan las encías. A los niños estos movimientos les resultan más fáciles que los necesarios para un buen cepillado, por lo que es importante insistir en cuáles son los movimientos correctos hasta que los aprendan.
La cara externa de los dientes es la más fácil de cepillar. Se deben cepillar los dientes superiores desde la encía hacia hacia abajo, efectuando un barrido por toda la pieza y sin descuidar ninguna. También con un movimiento vertical se deben cepillar los dientes inferiores, desde la encía hacia arriba. Explicarles que hay que ir del rojo al blanco puede ser un forma para que comprendan el movimiento correcto.
La cara interna requiere un cepillado más cuidadoso, no es tan fácil llevarlo a cabo. Además a los peques les resulta más difícil el movimiento de muñeca que implica. Un cepillo pequeño y con el ángulo adecuado entre el cabezal y el mango facilita que lleguemos, o lleguen, a todos los rincones.
De nuevo se debe cepillar desde la unión de la encía y los dientes hacia el borde libre, barriendo pieza por pieza, siempre con movimientos verticales.
La parte de los dientes con la que masticamos tiene surcos, por lo que requiere especial cuidado. Para ello debemos apoyar el cepillo sobre la cara masticadora y hacer pequeños movimientos circulares que permitan que las cerdas del cepillo penetren hasta el fondo de esos surcos. Tanto las piezas superiores como las inferiores deben cepillarse durante un ratito.
Para enseñar a los niños a cepillarse es bueno seguir un orden, siempre el mismo, de modo que no descuiden ninguna parte. Primero la mitad superior derecha y luego la izquierda, por la parte externa. Después la mitad inferior izquierda y a continuación la derecha también por la cara externa. El mismo orden puede seguirse para el cepillado de la cara interna. Por último se cepilla la cara masticatoria y la lengua.
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viernes, 10 de junio de 2011
Mandalas.
Mandala significa círculo en sánscrito. Los mandalas tienen su origen en la India, son utilizados desde tiempos remotos. Los mandalas son una serie de formas geométricas concéntricas organizadas. Las formas básicas más utilizadas son: círculos, triángulos, cuadrados y rectángulos. Los diseños son muy variados, pero mantienen un centro y puntos cardinales contenido en círculos y dispuestos con cierta simetría.
También he leído que los mandalas te conectan a tu ser esencial, despiertan los sentidos, aportan sensación de calma, curan la fragmentación espiritual, ayudan a manifestar la creatividad, desarrollan la paciencia, curan física y psíquicamente...
Os cuento mi experiencia.
Mi hija es una niña inquieta, movida, le encanta correr. Al tiempo le apasiona mirar cuentos, colorear, dibujar sentada tranquilamente... Como el invierno ha sido largo y duro (muchas tardes viendo llover tras el cristal) un día encontré un cuadernillo con mandalas para colerear, y lo compré para una de esas largas tardes. Pero fuimos haciendo otras cosas y llegué incluso a extraviar el librito. Hasta que un día, después de buscar un rato apareció. Y se lo dí.
Estuvo un buen rato mirándolo, observando las distintas formas y nombrando las que conocía: círculos, cuadrados... Después se dispuso a pintar.
Le expliqué que había que comenzar a pintar desde el centro hacia fuera y hacer series: rosa, verde; o gris, morado... que eligiera ella los colores. Aquel día estaba especialmente nerviosa por lo que pretendía que sacara lo que tenía dentro (por ello pintar del centro hacia afuera), y que se concentrara un poco (por eso las series).
Resultado: un dibujo precioso, la niña tranquila un rato y relajada al terminar, fue como si el mandala le hubiera chupado la energía. Por lo demás no se puso verde, no escuchó voces y no me comentó que se hubiera conectado a su ser esencial. Un modo más de pasar un rato.
En la cultura occidental, fue Carl G. Jung, quien los utilizó en terapias con el objetivo de alcanzar la búsqueda de individualidad en los seres humanos. Según este psicologo y psiquiatra, los mandalas representan la totalidad de la mente, abarcando tanto el consciente como el inconsciente, y dibujando un mandala diario para interpretar sus sueños descubrió la relación que éstos tenían con su centro y a partir de esto elaboró una teoría sobre la estructura de la psique humana.
Los mandalas pueden utilizarse para la meditación. Para ello se puede optar por la observación o el dibujo de los mismos. En el primer caso, sólo con buscar un lugar cómodo y tranquilo, respirar profundamente, y observar algún mandala durante unos minutos (entre tres y cinco son suficientes), puedes relajarte. En el segundo caso, puedes colorear o dibujar mandalas. Recomiendan comenzar coloreando. Para ello, en un lugar tranquilo, escoge un modelo que te inspire y selecciona los materiales que te apetezca utilizar. Hay técnicas variadas, todo depende de tu ánimo e inspiración. Si crees que necesitas ayuda para exteriorizar tus emociones, puedes colorearlas de adentro hacia afuera; si por el contrario, quieres buscar en tu interior, píntalas de afuera hacia adentro.
Este es un trabajo que puede hacer cualquier persona, sin importar su edad o religión. Es una práctica sencilla que según dicen conlleva beneficios personales y en la consecución del equilibrio interno.
Cotilleando un poco por la red he leído que las formas y los colores tienen un significado.
Por ejemplo el círculo es movimiento, el verdadero yo. El cuadrado estabilidad y equilibrio. El rectángulo rendimiento del intelecto y vida terrenal. El triángulo, según la posición, inconsciente (hacia abajo); vitalidad, transformación (hacia arriba); agresión hacia uno mismo (hacia el centro). El color blanco es pureza, iluminación. Negro, muerte, limitación. Color gris sabiduría, renovación. Azul refleja tranquilidad y paz. El naranja energía y ambición. El color rosa es infantil, dulcura y altruismo. Oro representa sabiduría, vitalidad. Morado amor al prójimo, idealismo. Plata se relaciona con capacidades extrasensoriales, bienestar. Verde es equilibrio, crecimiento.También he leído que los mandalas te conectan a tu ser esencial, despiertan los sentidos, aportan sensación de calma, curan la fragmentación espiritual, ayudan a manifestar la creatividad, desarrollan la paciencia, curan física y psíquicamente...
Os cuento mi experiencia.
Mi hija es una niña inquieta, movida, le encanta correr. Al tiempo le apasiona mirar cuentos, colorear, dibujar sentada tranquilamente... Como el invierno ha sido largo y duro (muchas tardes viendo llover tras el cristal) un día encontré un cuadernillo con mandalas para colerear, y lo compré para una de esas largas tardes. Pero fuimos haciendo otras cosas y llegué incluso a extraviar el librito. Hasta que un día, después de buscar un rato apareció. Y se lo dí.
Estuvo un buen rato mirándolo, observando las distintas formas y nombrando las que conocía: círculos, cuadrados... Después se dispuso a pintar.
Le expliqué que había que comenzar a pintar desde el centro hacia fuera y hacer series: rosa, verde; o gris, morado... que eligiera ella los colores. Aquel día estaba especialmente nerviosa por lo que pretendía que sacara lo que tenía dentro (por ello pintar del centro hacia afuera), y que se concentrara un poco (por eso las series).
Resultado: un dibujo precioso, la niña tranquila un rato y relajada al terminar, fue como si el mandala le hubiera chupado la energía. Por lo demás no se puso verde, no escuchó voces y no me comentó que se hubiera conectado a su ser esencial. Un modo más de pasar un rato.
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miércoles, 8 de junio de 2011
martes, 7 de junio de 2011
Revisamos dientes antes del verano.
Hoy hemos ido a revisión a la odontopediatra.
Las caries son causadas por bacterias que producen ácidos que atacan los minerales de los dientes. El gran aliado que tienen las caries es el azúcar. Debido a ello se originan con mayor frecuencia en los pequeños por el excesivo consumo de alimentos con azúcar. La carencia de higiene correcta también contribuye a la formación de caries.
Dulçura nunca se durmió con un biberón, hemos sido muy cuidadosos con su alimentación (no chuches, no bollería...), le lavamos los dientes desde antes de tenerlos... pero nos ha salido el tiro por la culata. Con cuatro años llevamos cuatro empastes, uno por muela, es del 25% de los menores de cuatro años que tienen caries.
Ya hace algunos meses que iniciamos las visitas al dentista. La primera fue muy divertida para ella: mimos, historias sobre bichos que vivían en su boca, puertas que cerrar... Y nada para mi: cuatro caries que debíamos empastar lo antes posible.
Me quedé echa polvo, siempre he cuidado sus dientes, he vigilado su alimentación. ¿Cómo se pueden estropear los dientes tan pronto? Según la especialista que nos atendió la alimentación es muy importante. La higiene también. Pero queda otro factor: la herencia. La enana sacó mis dientes. Y eso que cuando la encargamos pedimos los de papá, pero no debieron apuntarlo bien.
Las siguientes visitas fueron menos divertidas para ella, porque a pesar de lo bien que le explicaban las cosas y el mimo con el que trataban sus dientecitos aquello duele. Para mi, horribles. Siempre que hemos tenido dentista he necesitado un día para recuperarme, ¡mis nervios!
En tres visitas terminamos de "cerrar todas las puertas" a los bichitos de la boca. Así se lo explicó la odontóloga que arregló el desaguisado.
Las recomendaciones fueron:
- Lavado de dientes dos veces al día: por la mañana un repaso sin pasta y por la noche con dentífrico y a fondo.
- No abusar del pan de molde o pan de leche (al ser blanditos se pegan a los dientes) y nada de zumos envasados (por su alto contenido en azucar).
- Revisión en seis meses.
Hoy tocaba la revisión. ¡Buenas noticias! Sus dientes siguen en perfecto estado de revista. Me ha enseñado una zona de su boca en la que se está acumulando un poco de placa, para que insista en el cepillado. Y hasta dentro de otros seis meses.
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lunes, 6 de junio de 2011
Las rutinas de los niños IV. Retirada del pañal.
La retirada del pañal. Gran tema para el que me gustaría tener la solución definitiva... si la tuviera habría escrito un libro, la editoriales se hubieran pegado por el, me habría forrado y este dejaría de ser un gran tema.
No tengo la solución, cada niño es un mundo, pero voy a explicar como lo hicimos en casa con Dulçura.
El control de esfínteres se aprende a lo largo de los primeros años de vida, y mientras el cuerpo no haya madurado a nivel orgánico pienso que lo mejor es llevar pañal. Antes de retirar el pañal preguntábamos a la niña si tenía el pañal sucio, y al cambiarla le decíamos como estaba el pañal. Si nos dábamos cuenta que estaba haciendo caca también se lo decíamos, de modo que poco a poco fuera consciente de su cuerpo.
Una vez que la peque estuvo preparada, o al menos eso pensamos, empezamos con el hábito de ir al baño, como algo agradable y divertido. Cuando nosotros ibámos venía con nosotros, le explicábamos lo que hacíamos.
Presentación del orinal. Este aparato llegó a casa un día, sin previo aviso, y su llegada nos encantó. Se lo enseñamos a la niña y le explicamos lo que era, para qué servía. Era su water, como el de los mayores pero a su altura.
El orinal llego con un cargamento de cuentos que colocamos en el baño, para entretenernos en las largas horas que estuviéramos sentados.
Al principio nos sentábamos un ratito por la mañana y otro por la tarde, y por supuesto, cada vez que ella quería, bien por mirar cuentos, bien por enseñar a alguien su nuevo juguete...
Por fin llegó el día en que al levantarse del orinal había premio: fiesta, aplausos, mimos, besos y comunicación a toda la familia que también felicitó a la peque. Nos faltó publicarlo en Hola, pero aun no cantábamos victoria.
Cada vez teníamos premio con mayor frecuencia, y el pañal solía estar limpio a menudo.
Decidimos que era el momento de retirar el pañal, armarnos de paciencia, detergente y ropas de cambio. Le explicamos a la niña que ya era mayor, que el pañal era para los pequeños y que ella tenía un fantástico orinal, por lo que no necesitaba llevarlo. Imagino que acertamos con el momento, porque la primera semana solo tuvimos dos escapes de pis. Cambio de ropa rápido, mimo, no pasa nada, no tiene importancia y no volverá a pasar.
Al ver que por las mañanas el pañal también estaba seco una semana después empezamos a retirarlo por la noche. Protector de colchón, pijama limpio preparado por si acaso y a rezar. Antes de ir a dormir visita al baño, y nada más despertar corriendo de nuevo. Nunca se hizo pis por la noche, así que la operación fue un éxito. ¿Por qué? Porque fuimos constantes y estuvimos muy pendientes, porque festejamos cada logro y porque era el momento. Los niños aprenden las cosas cuando están preparados para ello.
No tengo la solución, cada niño es un mundo, pero voy a explicar como lo hicimos en casa con Dulçura.
El control de esfínteres se aprende a lo largo de los primeros años de vida, y mientras el cuerpo no haya madurado a nivel orgánico pienso que lo mejor es llevar pañal. Antes de retirar el pañal preguntábamos a la niña si tenía el pañal sucio, y al cambiarla le decíamos como estaba el pañal. Si nos dábamos cuenta que estaba haciendo caca también se lo decíamos, de modo que poco a poco fuera consciente de su cuerpo.
Una vez que la peque estuvo preparada, o al menos eso pensamos, empezamos con el hábito de ir al baño, como algo agradable y divertido. Cuando nosotros ibámos venía con nosotros, le explicábamos lo que hacíamos.
Presentación del orinal. Este aparato llegó a casa un día, sin previo aviso, y su llegada nos encantó. Se lo enseñamos a la niña y le explicamos lo que era, para qué servía. Era su water, como el de los mayores pero a su altura.
El orinal llego con un cargamento de cuentos que colocamos en el baño, para entretenernos en las largas horas que estuviéramos sentados.
Al principio nos sentábamos un ratito por la mañana y otro por la tarde, y por supuesto, cada vez que ella quería, bien por mirar cuentos, bien por enseñar a alguien su nuevo juguete...
Por fin llegó el día en que al levantarse del orinal había premio: fiesta, aplausos, mimos, besos y comunicación a toda la familia que también felicitó a la peque. Nos faltó publicarlo en Hola, pero aun no cantábamos victoria.
Cada vez teníamos premio con mayor frecuencia, y el pañal solía estar limpio a menudo.
Decidimos que era el momento de retirar el pañal, armarnos de paciencia, detergente y ropas de cambio. Le explicamos a la niña que ya era mayor, que el pañal era para los pequeños y que ella tenía un fantástico orinal, por lo que no necesitaba llevarlo. Imagino que acertamos con el momento, porque la primera semana solo tuvimos dos escapes de pis. Cambio de ropa rápido, mimo, no pasa nada, no tiene importancia y no volverá a pasar.
Al ver que por las mañanas el pañal también estaba seco una semana después empezamos a retirarlo por la noche. Protector de colchón, pijama limpio preparado por si acaso y a rezar. Antes de ir a dormir visita al baño, y nada más despertar corriendo de nuevo. Nunca se hizo pis por la noche, así que la operación fue un éxito. ¿Por qué? Porque fuimos constantes y estuvimos muy pendientes, porque festejamos cada logro y porque era el momento. Los niños aprenden las cosas cuando están preparados para ello.
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sábado, 4 de junio de 2011
Feria del libro.
Últimamente estamos todos los días en el Retiro. El buen tiempo, días como el de hoy que invitan al paseo. Hemos ido a la Feria del Libro. Breve paseo por las casetas y...
Conocemos de ediciones anteriores el pabellón de los niños, un espacio lleno de cuentos para casi todas las edades con rincones para sentarse a disfrutarlos y una zona para cuentacuentos.
A la mayor siempre le han encantado los cuentos y a la peque parece que también le van llamando la atención. Aún recuerdo la primera vez que fuimos con Dulçura. Cuando vió todos aquellos libros a su alcance se volvía loca, de un lado a otro, mirándolos todos.
Hoy, nada más entrar ha cogido un cuento y me ha buscado para que se lo contara. Y otro, y otro. He perdido la cuenta de los libros que hemos visto: Elmer ¡Ha vuelto!, Las ovejas jamás contadas, Princesas...
Conocemos de ediciones anteriores el pabellón de los niños, un espacio lleno de cuentos para casi todas las edades con rincones para sentarse a disfrutarlos y una zona para cuentacuentos.
A la mayor siempre le han encantado los cuentos y a la peque parece que también le van llamando la atención. Aún recuerdo la primera vez que fuimos con Dulçura. Cuando vió todos aquellos libros a su alcance se volvía loca, de un lado a otro, mirándolos todos.
Hoy, nada más entrar ha cogido un cuento y me ha buscado para que se lo contara. Y otro, y otro. He perdido la cuenta de los libros que hemos visto: Elmer ¡Ha vuelto!, Las ovejas jamás contadas, Princesas...
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| Elmer siempre es genial. |
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| Para ir a dormir, Silvia lo consigue al final. |
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| Libro para "mayores", pero las ilustraciones son preciosas. |
La peque ha disfrutado dando pasitos por allí. Hace dos días que Pirata se ha soltado a andar, y aunque miraba los cuentos y hasta ha pintado un ratito, ella quería moverse por su cuenta, disfrutar su reciente independencia. Además no hay libros específicos para bebés, algo que resulta comprensible por el trato que les dan (los chupan, muerden...) y sería complicado mantenerlos en un estado decente con la cantidad que peques que hay allí.
A las 12:30 había cuentacuentos. Ha comenzado, con algo de retraso, la historia de un cocinero zombie que no ha conseguido atrapar a la niñas, así que ha sido el momento de salir del pabellón y aprovechar el ratito que quedaba antes de comer para patinar.
P.D. Blogger me da problemas, hay días que no puedo acceder, no me deja comentar... ¿os pasa a vosotros?
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miércoles, 1 de junio de 2011
El paseito de esta mañana.
Esta mañana me he levantado cuando todavía había paz en casa. Sabía que no quedaba mucho para que alguna de las peques me llamara y en cualquier caso Dulçura tenía colegio. He disfrutado casi un cuarto de hora de mi silenciosa casa, me he relajado y he tenído tiempo de pensar un poco.
¡Mamá! ya he dormido. Fin de la paz.
Desayunos, camas, uniforme, baños... lo de todas las mañanas. Y rumbo al cole.
Pero hoy el día empezaba distinto. Y tan distinto.
Mi hermana y mi cuñado se habían ofrecido a llevar a la niña al cole, como hacen muchos días, y aprovechando el buen tiempo iban a ir andando. Como tengo la inmensa suerte de contar con mi madre que se queda a Pirata (o a quien haga falta) me he ido con ellos.
Menudo paseo. Hemos ido hasta el colegio atravesando el parque del Retiro. Mirando a los patos, saludando a los pavos reales y a sus crías, disfrutando de árboles con formas llamativas. Todo ello desde la visión de una niña y un niño, porque los ojos de mi cuñado siguen siendo los de un niño. Vamos, un autentico privilegio.
Seguramente si todos los días comenzaran así no sabría disfrutarlo, como sucede con otras cosas que tengo en mi día a día y que a veces no valoro. Pero hoy el día ha sido distinto.
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martes, 31 de mayo de 2011
Revisión de los cuatro años y vacunas.
Ya hace días que le estamos anticipando a la Dulçura de la casa que cuando uno cumple cuatro años tiene que ir a decirle al pediatra que ya es mayor.
¿Y que hace el pediatra? Pues mira si es verdad. Nos pesa, nos mide, nos mira los oídos y la boca, nos ausculta con el "fonendotelescopio"... y después nos manda a ponernos una vacuna.
¿Qué es una vacuna? Una vacuna es que te pinchan para no ponerte malito. El padrino se pone muchas porque es fuerte y muy mayor.
Por fin llegó el gran día, algo nerviosa pero contenta fuimos al centro de salud. En la consulta todo bien: peso, altura, oídos, garganta... Ella contestó a todas las preguntas que el doctor le hizo y salió muy contenta. De allí a la sala de curas, a por los chutes. Tuvimos suerte con la enfermera que estuvo dándole conversación mientras preparaba todo. Me senté con ella en brazos, para que se moviera lo menos posible y se sintiera arropada. A veces ser mamá es muy cruel. Tener a tu niña encima, abrazarla fuerte... todo para que le peguen un par de picotazos.
Mi niña es una campeona, empezó a llorar un poco al sentir el primer pinchazo y la pobre dijo que no quería la otra vacuna, pero ya estaba puesta también. Muy bien la profesional que nos atendió, lo hizo rápido y enseguida comenzó que quitarle hierro al asunto diciendole lo bien que se había portado y regalándole una jeriguilla enorme.
Tenemos una valiente en casa.
¿Y que hace el pediatra? Pues mira si es verdad. Nos pesa, nos mide, nos mira los oídos y la boca, nos ausculta con el "fonendotelescopio"... y después nos manda a ponernos una vacuna.
¿Qué es una vacuna? Una vacuna es que te pinchan para no ponerte malito. El padrino se pone muchas porque es fuerte y muy mayor.
Por fin llegó el gran día, algo nerviosa pero contenta fuimos al centro de salud. En la consulta todo bien: peso, altura, oídos, garganta... Ella contestó a todas las preguntas que el doctor le hizo y salió muy contenta. De allí a la sala de curas, a por los chutes. Tuvimos suerte con la enfermera que estuvo dándole conversación mientras preparaba todo. Me senté con ella en brazos, para que se moviera lo menos posible y se sintiera arropada. A veces ser mamá es muy cruel. Tener a tu niña encima, abrazarla fuerte... todo para que le peguen un par de picotazos.
Mi niña es una campeona, empezó a llorar un poco al sentir el primer pinchazo y la pobre dijo que no quería la otra vacuna, pero ya estaba puesta también. Muy bien la profesional que nos atendió, lo hizo rápido y enseguida comenzó que quitarle hierro al asunto diciendole lo bien que se había portado y regalándole una jeriguilla enorme.
Tenemos una valiente en casa.
viernes, 27 de mayo de 2011
Las rutinas de los niños III. El aseo.
Aviso, no voy a hablar de la retirada del pañal, esa parte del aseo merece una entrada completa.
El baño, el lavado de manos y cara, el cepillado de dientes... las diferentes rutinas higiénicas que en casa seguimos son el tema de hoy.
Es importante, desde mi punto de vista, trabajar con las peques las rutinas de aseo para que se sientan cómodas y porque se evitan enfermedades.
Dulçura se levanta directa al baño, recuerdo de cuando le quitamos el pañal y por la mañana íbamos corriendo no fuera que tras toda la noche sin problemas se liara justo al levantarse.
Tras el desayuno nos lavamos, también los dientes, y nos peinamos.
Antes de empezar a poner la mesa lavado de manos y después de comer visita al señor Roca para ir a dormir la siesta. Aunque ella quiere limpiarse sola, y de hecho en el cole lo hace, en casa sigo repasando yo, o quien la acompañe al baño, para evitar infecciones.
El baño es uno de los momentos preferidos del día, lo pasan genial. El otro día, por primera vez en su vida, no quería bañarse, pero existía un motivo. Llevaba una tirita de Hello Kitty y no se la quería quitar para bañarse.
Tras el compromiso de volver a colocar una tirita tras el baño, encantada.
Antes de cenar lavamos las manos y después los dientes, con pasta y a fondo. También hacemos un pipí antes de ir a la cama.
Para conseguir que todas estas rutinas estén interiorizadas hemos sido constantes en su realización.
Al principio, antes de iniciarlas, hemos hecho de modelo: nos ha visto lavarnos, peinarnos... Ahora lo hacemos con la peque, para que se vaya familiarizando.
Después hemos intentado que se fijara en cómo la peinábamos o le lavábamos los dientes... para que poco a poco descubriera los pasos a seguir. En función de la complejidad de la rutina ha empezado a hacerlo sola o hemos modelado sus movimientos, retirando poco a poco las ayudas. Y, desde luego, siempre hemos reforzado sus progresos por pequeños que fueran.
Ahora es casi autónoma en el aseo (excepto el baño, por el peligro que conlleva) y está encantada de hacerlo tan bien.
El baño, el lavado de manos y cara, el cepillado de dientes... las diferentes rutinas higiénicas que en casa seguimos son el tema de hoy.
Es importante, desde mi punto de vista, trabajar con las peques las rutinas de aseo para que se sientan cómodas y porque se evitan enfermedades.
Dulçura se levanta directa al baño, recuerdo de cuando le quitamos el pañal y por la mañana íbamos corriendo no fuera que tras toda la noche sin problemas se liara justo al levantarse.
Tras el desayuno nos lavamos, también los dientes, y nos peinamos.
Antes de empezar a poner la mesa lavado de manos y después de comer visita al señor Roca para ir a dormir la siesta. Aunque ella quiere limpiarse sola, y de hecho en el cole lo hace, en casa sigo repasando yo, o quien la acompañe al baño, para evitar infecciones.
El baño es uno de los momentos preferidos del día, lo pasan genial. El otro día, por primera vez en su vida, no quería bañarse, pero existía un motivo. Llevaba una tirita de Hello Kitty y no se la quería quitar para bañarse.
Tras el compromiso de volver a colocar una tirita tras el baño, encantada.
Antes de cenar lavamos las manos y después los dientes, con pasta y a fondo. También hacemos un pipí antes de ir a la cama.
Para conseguir que todas estas rutinas estén interiorizadas hemos sido constantes en su realización.
Al principio, antes de iniciarlas, hemos hecho de modelo: nos ha visto lavarnos, peinarnos... Ahora lo hacemos con la peque, para que se vaya familiarizando.
Después hemos intentado que se fijara en cómo la peinábamos o le lavábamos los dientes... para que poco a poco descubriera los pasos a seguir. En función de la complejidad de la rutina ha empezado a hacerlo sola o hemos modelado sus movimientos, retirando poco a poco las ayudas. Y, desde luego, siempre hemos reforzado sus progresos por pequeños que fueran.
Ahora es casi autónoma en el aseo (excepto el baño, por el peligro que conlleva) y está encantada de hacerlo tan bien.
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jueves, 26 de mayo de 2011
El bolso de una madre
Hace días que me duele un poco la espalda. ¿Será por el bolso?
Hace un rato he cambiado mis pertenencias del bolso que llevaba estos días al que he preparado para mañana. Y si, es el bolso.
¡Por Dios! Si me dejan llevarlo estoy preparada para irme a la isla de los famosos y ganar. Tengo de todo.
Llevo un ladrillo-monedero, y desde luego el peso no es de los billetes de 500 euros. DNI, DNI de las peques, tarjeta de crédito, tarjetas sanitarias de los cuatro, tarjetas de descuento, tarjetas de cliente, tickets, recibos, plano del metro (hace lo menos dos años que no voy en metro), tiritas, fotografías (suerte no ser madre de familia numerosa, necesitaría un albúm)... Esto lo necesito, al bolso de mañana.
Monedero para la chatarrilla, también lo necesito.
Muestras de un gel frío para las piernas que me dieron en la farmacia. ¡Ah!, por eso el bolso huele a mentol. Me lo estoy poniendo y la verdad es que relaja un poco mis agotadas patorrillas.
Arnidol, bendito Arnidol. Pa'dentro.
Cascos. Fundamentales, mi vida permite ir escuchando música todo el día. Aunque a veces, después de trescientos veintisiete por qués de la niña escucharía un rato la radio de buena gana. Sobretodo si no me preguntan nada. Al bolso, no se que hacer con ellos.
Un mordedor. Con la porquería que llevo en el bolso si se lo doy a Pirata fijo que me ahorro las vacunas hasta los catorce años. Quedaría inmunizada de todo, si sobrevive. Al lavavajillas.
Medio palote. Esto también lo voy a aprovechar, que no he cenado demasiado. Un poco duro, pero... para llevar aquí un mes no está mal.
Carta del cole para apuntar a la niña al comedor el próximo curso. IMPORTANTE. Si no la apunto tendré que buscarle un sitio de menú apañado cerca del cole.
Llaves. De casa, de casa de mi madre, del coche y alguna que no sé que abre. Al bolso.
Chocolatinas. No he cenado mucho, pero tampoco tengo tanto hambre, o tanto valor. Deben llevar meses aquí y con los calores de estos días se han quedado con una forma un tanto extraña. A la basura, que con lo que cobran de tasa habrá que tirar algo.
Gafas de sol. Mañana han anunciado tormentas, así que al cajón. ¿Los diseñadores de fundas de gafas no tienen bolso? ¿O se lo lleva alguien? No entiendo que una funda de gafas abulte más que mi monedero-ladrillo, dentro solo hay unas tristes gafas.
Abanico. Anuncian tormentas, pero esto no pesa. Al bolso.
Horquillas y gomas de pelo. Con todas las que hay en mi bolso puedo hacerle el moño a doce bailarinas. No se si colocarlas de nuevo en la caja o poner en mi bolso las pocas que quedan en la caja.
Kleenex, tres paquetes a medias. Ninguno es suficiente para pasar el día, así que dejo dos.
¡Ups! El ticket que llevo toda la tarde buscando. El único útil y no está en el monedero. ¿Para que quiero yo un ladrillo?
Total, he cambiado de bolso, su peso ha bajado al menos cincuenta gramillos. Me he puesto gel refrescante en las piernas. No me he comido las chocolatinas. Así que mañana voy a caminar muy ligera.
miércoles, 25 de mayo de 2011
Érase una vez una niña de cuatro años...
Hemos celebrado su cumple. Una fiesta super rosa, que también le encantó a papá que celebraba sus &€ años.
Nos hemos disfrazado todos. La iaia de diez, vestida de madrastra con su manzana y todo, el padrino y la madrina de cazador y de Jasmin, papá del zorro y yo de Campanilla. A la peque la hemos vestido de enanito, aunque el gorro con cascabeles no ha habido forma de que lo aguantara puesto. La protagonista del día iba de Blancanieves, con unos zapatos de tacón que le compró la iaia y que ya reposan en la basura. ¡Qué poco me gustan esas cosas! aunque reconozco que a ella le han encantado.
La merienda, fácil. Unos sandwich con forma de flor y de mariposa, humus, trocitos de queso y chuches pinchas en brochetas decoradas con estrellas y el número 4. Y, por supuesto, la tarta.
Lo hemos pasado genial, jugando todos, charlando y abriendo los regalos. ¡FELICIDADES CARIÑOSS!
martes, 24 de mayo de 2011
De vuelta
Ya tenemos router nuevo. Ha costado pero ya está.
Llevo retraso, mucho tengo por leer y algo por escribir: revisiones pediátricas, cumpleaños de Dulçura, taller de cocina en el cole...
Llevo retraso, mucho tengo por leer y algo por escribir: revisiones pediátricas, cumpleaños de Dulçura, taller de cocina en el cole...
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sábado, 14 de mayo de 2011
Incomunicados
Han sido años de una relación intensa. Nos costó un poco configurarte y que comenzaras a caminar, pero desde entonces ni un fallo. No nos has dejado tirados nunca. Hasta hoy.
Años de búsquedas por la red, de partidos de fútbol de Boca, de correos más o menos importantes... Has enviado las primeras fotos de nuestras peques a la familia, has sido testigo de las conversaciones más íntimas con mi viajera amiga del alma y contigo conocí muchos blogs y empecé este.
DEP
P. D. A la espera de un router nuevo seguimos sin conexión.
Años de búsquedas por la red, de partidos de fútbol de Boca, de correos más o menos importantes... Has enviado las primeras fotos de nuestras peques a la familia, has sido testigo de las conversaciones más íntimas con mi viajera amiga del alma y contigo conocí muchos blogs y empecé este.
DEP
P. D. A la espera de un router nuevo seguimos sin conexión.
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martes, 10 de mayo de 2011
Las rutinas de los niños II. La hora de dormir.
El otro día me quedé a medias con las rutinas del sueño. Voy a ello, aunque es un tema que me pica.
He de confesar, en primer lugar, uno de esos errores de madre primeriza. Esos que no te perdonarás nunca, pero que en su momento te parecieron lo mejor. Puse en marcha el supermegamétodo Estivill. Espero que mi Dulçura me lo perdone algún día.
No pretendo justificarme, pero eran muuuchas las noches sin dormir, el cansancio acumulado, el estrés me desbordaba. Y le pregunté a San Google.
Leí sobre un método que era la panacea, la solución a todos mis problemas. Era lo que necesitaba.
Me pareció un poco drástico y, de hecho, no lo hice tal cual se explicaba, me lo hice a la medida de lo que podía soportar. Dejé a mi hija llorar: la primera vez cinco minutos, la segunda siete y la tercera diez. Cada vez que entraba en la habitación trataba de calmarla, la tocaba y acariciaba, pero no la cogí en brazos en ninguna ocasión. En total fue algo más de media hora, horrible, pero después del sofoco durmió del tirón. Yo tampoco, otra noche sin dormir pensando en lo mal que lo tenía que haber pasado la pequeña.
Al día siguiente repetí la operación, lloró cinco minutos y tras calmarla un poco otros tres o cuatro minutos y se durmió. Por fin pude dormir unas horas seguidas.
Es cierto que desde entonces nos ha dado pocas noches malas, teniendo en cuenta lo que es un niño. Pero claro, seguramente fue porque había llegado el momento de dormir más horas seguidas. Espero que a su hermana también le llegue ese momento algún día.
Tras el error cometido la rutina para ir a dormir de la mayor consiste en terminar de cenar, charlar un rato tranquilamente (sobre el día, sobre lo que sucederá al día siguiente, algún cuento...), lavado de dientes, pis y a la cama. Allí rezamos y, normalmente, hablamos con los abuelos por teléfono. Decidimos lo que nos va a hacer compañía por la noche (libro, peluche...) y nos damos los pertinentes besos. Hay días que cae como un tronco antes de que hayamos salido de la habitación y hay días que le cuesta un poco más. Los días que más le cuesta suele pedir agua o charla un ratito ella sola, canturrea...
Con Pirata es distinto. Aunque ya tiene horarios parecidos a los de los demás durante el día por la noche cuesta que duerma. Al terminar de cenar suele caer rendida, pero en una horita se despierta. Entonces teta, que relaja mucho, y vuelve a caer. Cuando vuelve a despertarse entra papá en acción y le da un bibe. La siguiente me vuelve a tocar a mi, más teta.
Espero que con el tiempo duerma ratos más largos, todo llega.
Ahora tengo claro que no las dejo llorar, que en el momento en que las oímos atendemos su llamada, ya sea por hambre, porque se han despertado, por una pesadilla...
En casa uno sabe donde se acuesta, pero no donde se levantará, eso depende de las llamadas de nuestras peques.
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domingo, 8 de mayo de 2011
¿Qué son las convulsiones febriles? ¿Qué hacer?
Antes de la horrible experiencia vivida hace unos días sabía de la existencia de las convulsiones febriles. El sobrino de una amiga, la hija de una compañera del trabajo... conocía sus experiencias. Además, hace unos meses en Diario de una mamá pediatra aparecía un post sobre el tema.
Ahora, tras las explicaciones recibidas en urgencias y por parte del pediatra que lleva a Pirata sigo buscando información. En internet hay muchas páginas que explican qué es una convulsión febril, aportan datos, porcentajes...
Tras lo leído, y después de vivirlo en primera persona, creo que la explicación que me resulta más real y cercana es la del post que os he comentado. Lo cuenta tal como es. Me voy a permitir comentarlo desde mi experiencia, agradeciendo a Amalia que me haya permitido hacerlo, pero os recomiendo leer su post completo. Es genial.
"Las familias viven las convulsiones con una sensación de que el niño se les está muriendo"
Lo juro, tuve la sensación de que mi niña se moría en nuestros brazos, la peor sensación de mi vida.
"Las convulsiones febriles son episodios de pérdida de conciencia acompañados de alteraciones del tono muscular (rigidez o por el contrario hipotonía -como un muñeco de trapo-), con frecuencia sacudidas de extremidades, ojos en blanco, labios amoratados y sensación de que no respira. Se producen en niños sanos que tienen una edad entre los 6 meses y los 5-6 años y están asociadas a la fiebre, que no tiene por qué ser demasiado alta. La edad más típica es entre el año y los dos años y el episodio se produce habitualmente justo cuando está empezando a subir la fiebre, de forma que la mayoría de las veces es difícilmente previsible."
La explicación me parece muy acertada. En nuestro caso la niña se quedó, no habría encontrado mejor forma de explicarlo, como un muñeco de trapo, no tuvo sacudidas y los ojos estaban fijos, con la mirada perdida. Los labios se le amorataron al principio, aunque al ratito ya tenía mejor color, poquito a poco iba respirando. La fiebre, efectivamente, no era alta.
"...es complicado ser consciente del paso real del tiempo (a todo el mundo se le hace eterno), lo usual es que duren unos pocos minutos, a veces segundos..."
Los médicos dijeron que probablemente no habría durado los diez minutos que nosotros decíamos, lo cierto es que es eterno. Yo tengo experiencia en crisis epilépticas por mi trabajo, se que debo mirar la hora, pero ni pensarlo, ni acordarme. En ningún momento pensé en mirar la hora, por lo que calculé la duración del episodio por la llamada a emergencias grabada en mi teléfono.
"Las convulsiones febriles tienen mala fama y asustan mucho. Mala fama porque se asocian a meningitis y otros problemas del sistema nervioso. En cambio, para los pediatras de Urgencias es una patología que vemos con cierta frecuencia, ya que afectan a un 3-4% de los niños. Lo importante en el caso que se produzca, tras estabilizar al niño es considerar el motivo de la fiebre y actuar en consecuencia (teniendo en cuenta que en muchas ocasiones, al ser un cuadro febril incipiente no siempre el foco febril es evidente)."
Los médicos de la UVI móvil que vinieron a casa venían de atender un caso de convulsión febril, así que debe ser bastante frecuente. En nuestro caso la fiebre, que no ha vuelto a aparecer, puede deberse a un leve constipado ya que tiene algún moquete, pero nada importante.
"La causa de las convulsiones es desconocida, seguramente el cerebro infantil, en proceso de crecimiento y desarrollo es más susceptible a determinados estímulos como la temperatura o determinadas infecciones."
Esta fue exactamente la explicación de la pediatra que nos atendió en urgencias. El cerebro de nuestra pequeña no está preparado para un subida o bajada brusca de la temperatura y reacciona de este modo.
"La mayoría de convulsiones febriles comparten una serie de características (edad "típica", duración corta - menos de 15 minutos-, recuperación completa, desarrollo psicomotor normal). Las convulsiones febriles típicas son benignas, no dejan secuelas, no necesitan ningún tipo de exploración complementaria ni seguimiento por ningún especialista.
Ahora bien, es cierto que se puede volver a reproducir el episodio en otro cuadro febril. La mayoría de los niños sólo tendrán una convulsión febril, pero si se ha tenido en una ocasión, la posibilidad de repetir es superior"
Se que es así, pero espero que en el caso de mi peque no vuelva a repetirse. Aunque intentaré estar preparada para ello.
"Si te ocurre con tu hijo/-a debes intentar:
- Mantener la calma
- Ponerle en un sitio seguro para evitar que se golpee o se haga daño
- Liberarlo de ropa o prendas apretadas
- Comprobar que tiene la boca libre (sin comida, sin objetos) y puede respirar
- Si parece que va a vomitar colocarle de lado para evitar la aspiración del vómito
- Y si es posible (dificilísimo) intentar controlar el tiempo
- Si dura más de 5 minutos, es conveniente avisar al servicio de emergencia porque existe la posibilidad de que necesite alguna medicación
Cuando el episodio cede, el niño se queda relajado, decaído, dormido. Es lo que se conoce como periodo postcrítico. Es aconsejable una valoración médica posterior a la convulsión para comprobar la recuperación completa."
Ahora que ha pasado el tiempo creo que reaccionamos bastante bien. Lo de la calma, pues no, calma no describe lo que sucedía en casa, pero tampoco fue horrible.
Como no hubo convulsiones no había peligro de que se golpeara, le quitamos la ropa, la envolvimos en una toalla mojada con agua tibia y la tuvimos todo el rato en brazos. También conseguimos que sacara el antitérmico que acabábamos de darle y que no había llegado a ningún sitio.
"Y después un poco de aire para los padres con el fin de intentar recuperar el sosiego y llorar la emoción contenida."
No sabéis como se agradece este final para un artículo magistral. Las sensaciones son contradictorias. Por un lado la felicidad absoluta porque peque volvía a ser la Pirata de siempre. A pesar de ser las tres de la mañana ella estaba jugueteando, queriendo dar paseos por la sala de observación agarrada de nuestras manos, sonriendo, llamándonos y dándonos besos... Pero por otro lado los nervios, la angustia pasada... Ganas de relajarse un rato y de llorar. Hace días que no puedo dejar de llorar, pero ¿y lo a gusto que se queda una?
Ahora, tras las explicaciones recibidas en urgencias y por parte del pediatra que lleva a Pirata sigo buscando información. En internet hay muchas páginas que explican qué es una convulsión febril, aportan datos, porcentajes...
Tras lo leído, y después de vivirlo en primera persona, creo que la explicación que me resulta más real y cercana es la del post que os he comentado. Lo cuenta tal como es. Me voy a permitir comentarlo desde mi experiencia, agradeciendo a Amalia que me haya permitido hacerlo, pero os recomiendo leer su post completo. Es genial.
"Las familias viven las convulsiones con una sensación de que el niño se les está muriendo"
Lo juro, tuve la sensación de que mi niña se moría en nuestros brazos, la peor sensación de mi vida.
"Las convulsiones febriles son episodios de pérdida de conciencia acompañados de alteraciones del tono muscular (rigidez o por el contrario hipotonía -como un muñeco de trapo-), con frecuencia sacudidas de extremidades, ojos en blanco, labios amoratados y sensación de que no respira. Se producen en niños sanos que tienen una edad entre los 6 meses y los 5-6 años y están asociadas a la fiebre, que no tiene por qué ser demasiado alta. La edad más típica es entre el año y los dos años y el episodio se produce habitualmente justo cuando está empezando a subir la fiebre, de forma que la mayoría de las veces es difícilmente previsible."
La explicación me parece muy acertada. En nuestro caso la niña se quedó, no habría encontrado mejor forma de explicarlo, como un muñeco de trapo, no tuvo sacudidas y los ojos estaban fijos, con la mirada perdida. Los labios se le amorataron al principio, aunque al ratito ya tenía mejor color, poquito a poco iba respirando. La fiebre, efectivamente, no era alta.
"...es complicado ser consciente del paso real del tiempo (a todo el mundo se le hace eterno), lo usual es que duren unos pocos minutos, a veces segundos..."
Los médicos dijeron que probablemente no habría durado los diez minutos que nosotros decíamos, lo cierto es que es eterno. Yo tengo experiencia en crisis epilépticas por mi trabajo, se que debo mirar la hora, pero ni pensarlo, ni acordarme. En ningún momento pensé en mirar la hora, por lo que calculé la duración del episodio por la llamada a emergencias grabada en mi teléfono.
"Las convulsiones febriles tienen mala fama y asustan mucho. Mala fama porque se asocian a meningitis y otros problemas del sistema nervioso. En cambio, para los pediatras de Urgencias es una patología que vemos con cierta frecuencia, ya que afectan a un 3-4% de los niños. Lo importante en el caso que se produzca, tras estabilizar al niño es considerar el motivo de la fiebre y actuar en consecuencia (teniendo en cuenta que en muchas ocasiones, al ser un cuadro febril incipiente no siempre el foco febril es evidente)."
Los médicos de la UVI móvil que vinieron a casa venían de atender un caso de convulsión febril, así que debe ser bastante frecuente. En nuestro caso la fiebre, que no ha vuelto a aparecer, puede deberse a un leve constipado ya que tiene algún moquete, pero nada importante.
"La causa de las convulsiones es desconocida, seguramente el cerebro infantil, en proceso de crecimiento y desarrollo es más susceptible a determinados estímulos como la temperatura o determinadas infecciones."
Esta fue exactamente la explicación de la pediatra que nos atendió en urgencias. El cerebro de nuestra pequeña no está preparado para un subida o bajada brusca de la temperatura y reacciona de este modo.
"La mayoría de convulsiones febriles comparten una serie de características (edad "típica", duración corta - menos de 15 minutos-, recuperación completa, desarrollo psicomotor normal). Las convulsiones febriles típicas son benignas, no dejan secuelas, no necesitan ningún tipo de exploración complementaria ni seguimiento por ningún especialista.
Ahora bien, es cierto que se puede volver a reproducir el episodio en otro cuadro febril. La mayoría de los niños sólo tendrán una convulsión febril, pero si se ha tenido en una ocasión, la posibilidad de repetir es superior"
Se que es así, pero espero que en el caso de mi peque no vuelva a repetirse. Aunque intentaré estar preparada para ello.
"Si te ocurre con tu hijo/-a debes intentar:
- Mantener la calma
- Ponerle en un sitio seguro para evitar que se golpee o se haga daño
- Liberarlo de ropa o prendas apretadas
- Comprobar que tiene la boca libre (sin comida, sin objetos) y puede respirar
- Si parece que va a vomitar colocarle de lado para evitar la aspiración del vómito
- Y si es posible (dificilísimo) intentar controlar el tiempo
- Si dura más de 5 minutos, es conveniente avisar al servicio de emergencia porque existe la posibilidad de que necesite alguna medicación
Cuando el episodio cede, el niño se queda relajado, decaído, dormido. Es lo que se conoce como periodo postcrítico. Es aconsejable una valoración médica posterior a la convulsión para comprobar la recuperación completa."
Ahora que ha pasado el tiempo creo que reaccionamos bastante bien. Lo de la calma, pues no, calma no describe lo que sucedía en casa, pero tampoco fue horrible.
Como no hubo convulsiones no había peligro de que se golpeara, le quitamos la ropa, la envolvimos en una toalla mojada con agua tibia y la tuvimos todo el rato en brazos. También conseguimos que sacara el antitérmico que acabábamos de darle y que no había llegado a ningún sitio.
"Y después un poco de aire para los padres con el fin de intentar recuperar el sosiego y llorar la emoción contenida."
No sabéis como se agradece este final para un artículo magistral. Las sensaciones son contradictorias. Por un lado la felicidad absoluta porque peque volvía a ser la Pirata de siempre. A pesar de ser las tres de la mañana ella estaba jugueteando, queriendo dar paseos por la sala de observación agarrada de nuestras manos, sonriendo, llamándonos y dándonos besos... Pero por otro lado los nervios, la angustia pasada... Ganas de relajarse un rato y de llorar. Hace días que no puedo dejar de llorar, pero ¿y lo a gusto que se queda una?
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viernes, 6 de mayo de 2011
Convulsiones febriles
Nos hemos llevado un buen susto.
Anoche estábamos en la cama Pirata, papá y yo, jugueteando tranquilamente antes de ir a dormir. Pirata con fiebre, no demasiada, pero de cara a la noche habíamos decidido darle un antitérmico. Según se lo dí se quedó rígida, con la mirada perdida y empezó a ponerse un poco morada.
Pánico, no se como describir lo que sentí en ese momento, no sabía que hacer pero sabía que debía reaccionar con rapidez. Ver que mueves a tu hija, que la llamas, que la acaricias y que no responde es angustioso.
Llamada a la iaia que vive unos pisos más abajo y al 112. La iaia voló, en segundos estaba en casa. La llamada a emergencias se me hizo eterna, 5:08 minutos, me dijeron que la desnudara y la envolviera en una toalla humedecida con agua templada. Que me tranquilizara, que estaban en camino.
Nuestra pequeña seguía ida, sin reaccionar, sin mirarnos. Tras mojaría repetidas veces empezaba a reaccionar: tenía fuerza en las manos y la boca, se aferraba fuerte a nosotros, mordía el dedo de la iaia, y comenzó a tiritar.
Por fin los medicos, los quince minutos que tardaron en entrar por la puerta de mi casa fueron los más largos de mi vida: nunca había tenido un cuarto de hora del que fuera tan consciente segundo a segundo.
Empezarón a preguntar los detalles del suceso, muy difícil explicar lo sucedido de forma coherente, suerte que ellos sabían que preguntar. Nos tranquilizaron y explicaron que aquello había terminado, que se estaba recuperando. Por ser la primera crisis nos trasladaban al hospital, para estar en observación.
Observación un par de horas y peque volviendo a ser ella. Todo normal. Para casa.
Todavía tengo los nervios desquiciados y los sentimientos a flor de piel.
Solo quiero dar las gracias: a Dios porque mi niña está bien, a mi marido por estar a mi lado y por su reacción, a mi madre por tener siempre la respuesta, a mi hermana y mi cuñado por ser el apoyo necesario en el momento justo, a los médicos y personal sanitario por su trabajo y su capacidad de empatía, y a nuestro ángel de la guarda particular.
Ya explicaré en qué consisten las convulsiones y cuales son los pasos a seguir, pero ahora seguimos controlando la fiebre de Pirata y estamos cansados. Lo dejo para otro día.
Anoche estábamos en la cama Pirata, papá y yo, jugueteando tranquilamente antes de ir a dormir. Pirata con fiebre, no demasiada, pero de cara a la noche habíamos decidido darle un antitérmico. Según se lo dí se quedó rígida, con la mirada perdida y empezó a ponerse un poco morada.
Pánico, no se como describir lo que sentí en ese momento, no sabía que hacer pero sabía que debía reaccionar con rapidez. Ver que mueves a tu hija, que la llamas, que la acaricias y que no responde es angustioso.
Llamada a la iaia que vive unos pisos más abajo y al 112. La iaia voló, en segundos estaba en casa. La llamada a emergencias se me hizo eterna, 5:08 minutos, me dijeron que la desnudara y la envolviera en una toalla humedecida con agua templada. Que me tranquilizara, que estaban en camino.
Nuestra pequeña seguía ida, sin reaccionar, sin mirarnos. Tras mojaría repetidas veces empezaba a reaccionar: tenía fuerza en las manos y la boca, se aferraba fuerte a nosotros, mordía el dedo de la iaia, y comenzó a tiritar.
Por fin los medicos, los quince minutos que tardaron en entrar por la puerta de mi casa fueron los más largos de mi vida: nunca había tenido un cuarto de hora del que fuera tan consciente segundo a segundo.
Empezarón a preguntar los detalles del suceso, muy difícil explicar lo sucedido de forma coherente, suerte que ellos sabían que preguntar. Nos tranquilizaron y explicaron que aquello había terminado, que se estaba recuperando. Por ser la primera crisis nos trasladaban al hospital, para estar en observación.
Observación un par de horas y peque volviendo a ser ella. Todo normal. Para casa.
Todavía tengo los nervios desquiciados y los sentimientos a flor de piel.
Solo quiero dar las gracias: a Dios porque mi niña está bien, a mi marido por estar a mi lado y por su reacción, a mi madre por tener siempre la respuesta, a mi hermana y mi cuñado por ser el apoyo necesario en el momento justo, a los médicos y personal sanitario por su trabajo y su capacidad de empatía, y a nuestro ángel de la guarda particular.
Ya explicaré en qué consisten las convulsiones y cuales son los pasos a seguir, pero ahora seguimos controlando la fiebre de Pirata y estamos cansados. Lo dejo para otro día.
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Convulsiones febriles,
Pensamientos
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